La prensa deportiva española está alcanzando las más altas cotas de la miseria. Es cierto que, como decía Borges, el periodismo escribe para el olvido. Pero ellos insisten día tras día en su estulticia como si lamentaran que no llegáramos a recordar sus mentiras, sus argumentos estériles (entiéndase eso como un oxímoron), su bajeza moral y, sobre todo, su hipocresía. Viene eso a cuento de las desinencias de los encuentros futbolísticos que mantuvieron el F.C. Barcelona y el Real Madrid. La prensa especializada de Barcelona y Madrid se encabalgaron en la defensa de sus respectivos equipos, con estrategias casi siempre disparatadas. Una de ellas, consiste en dar voz a los jugadores de fútbol para reclamar sus verdades; unos jugadores la gran mayoría de los cuales tiene una formación intelectual tan básica que, con excepciones, oírles hablar resulta una experiencia antimística. Allá ellos, los directores de los periódicos deportivos, con esa defensa a ultranza de sus equipos, siguiendo la...
Dans la sensation. / On prend ce qui vient./ Dans le sentiment./ On intervient. (Antonin Artaud)