Passa al contingut principal

LOS INTELECTUALES, ABDUCIDOS. (A propósito de la Democracia REAL)



Si entendemos que la función de los intelectuales es dar luz, iluminar la realidad con argumentos ambivalentes, críticos y reflexivos, ayudar a pensar a través de la confrontación de ideas, debo decir que la sociedad actual se encuentra huérfana de ellos. ¿El motivo? Frente a la aparición del movimiento “Democracia Real Ya” y frente al fenómeno de las acampadas, la mayoría de los que deberían ayudar a reflexionar sobre ello han apostado unilateralmente por defender el sistema, con matices, pero sin paliativos. En los medios de opinión ortodoxos, y salvo honrosas excepciones, solamente se escuchan críticas ―a menudo, feroces― en contra de los acampados, en contra de los indignados. Los “argumentos” que se exponen van desde la inviabilidad de la protesta hasta la indumentaria de los que protestan; desde la insalubridad de los campamentos hasta la maldad de querer terminar con la democracia. Entre esos “argumentos” (insisto y enfatizo las comillas), hay algunos de especialmente miserables, la de aquellos que, creyéndose progresistas de raza, arremeten contra el movimiento de indignación como dando a entender que, si ellos no lo beatifican, es porque, en el fondo, no deja de ser una reacción antidemocrática. Otros, sintiéndose atacados no sabemos muy bien por quién (teniendo en cuenta el carácter pacifista de toda la corriente), salen en defensa de la democracia formal, reivindican el valor de los votos en las elecciones y no quieren ponerse a pensar ni un solo instante en si hay alguna alternativa al sistema actual.

¡Cuánta pereza mental! O, peor aún: ¡cuánto servilismo! Ya sea a través de la rabia contenida ―o no―, ya sea mediante la ironía (¡qué pena, el artículo de Quim Monzó!), todos atribuyen a los indignados la capacidad de concentrar en ellos mismos el mal, en términos absolutos. Y ahí es dónde se les ve el plumero, su abducción por parte del sistema, su renuncia al papel de intelectuales. Porque los que promueven el movimiento “Democracia Real Ya” y los acampados podrán ser objeto de críticas, claro está, pero que nuestra sociedad esté en una crisis económica, ética y cultural de órdago no es culpa suya. Muy al contrario, es el sistema actual el culpable de las injusticias sociales; de los despidos recurrentes; de la corrupción de tantos y tantos políticos a los que no se les aparta de la vida pública, sino todo lo contrario; de la desigualdad creciente y galopante, con un inusitado incremento de la pobreza; de que gente sin ningún tipo de formación llegue a tener grandes dosis de poder por el mero hecho de pertenecer a un partido político; de que esos mismos tipos sean capaces de defender una cosa (la escuela pública, por ejemplo) pero hagan justo lo contrario (llevar a sus hijos a las escuelas de pago, si pijas, mejor); de que los ciudadanos que pagamos los impuestos podamos ser apaleados por unos policías pagados con nuestro dinero por el mero hecho de protestar, de indignarse; de que un político pueda decidir que seamos apaleados a su conveniencia, usando las porras y las pelotas de goma que llevan unos uniformados con una formación cultural escasa; de que los políticos elegidos democráticamente aparten su propia voluntad y se sometan a los dictados de la cúpula directiva de un partido político (¡qué imagen tan lamentable para la humanidad cuando un diputado levanta la mano para indicar a los de su partido la orientación del voto, y todos, cual becerros tarados, siguen la orden!); de la creciente implantación de los partidos xenófobos y racistas… No, amigos, los indignados no son, no somos los culpables de esa miseria que arrastra desde hace años nuestra sociedad.

Pero, claro, para los que escriben es más fácil defender el sistema, ese sistema que permite si no suscita todas esas perversiones, que cuestionarse si los que protestan llevan algo de razón. Los intelectuales han renunciado a su misión, se han convertido en altavoces de la mayor estafa social de los últimos años. En lugar de tener sueldos asegurados, deberían pasar a engrosar la insultante cifra de parados. Tal vez entonces entenderían lo que significa indignarse. Y nosotros saldríamos ganando, no tendríamos que escuchar ni leer sus rebuznos.

Comentaris

  1. Fantàstic el seu article. Estic completament d'acord amb vostè.

    ResponSuprimeix
  2. Avui això de la intel·lectualitat està de baixa, el que importa és la menjadora. Una reflexió molt encertada, gràcies.

    ResponSuprimeix
  3. Hola, arribo aquí per recomanació de l'Òscar. Té raó, els intel·lectuals són uns traïdors i jo no defensaré mai un Monzó o cap altra vaca sagrada. Potser és que els intel·lectuals no hi són... ni se'ls troba a faltar, potser és una qüestió de grups especialitzats d'anàlisi, de xarxes de treball, etc.

    Però per cenyir-nos a un fet: l'acampada demanava a la gent que no votés... i va votar més gent el 22-M. Per tant poc èxit, poca legitimitat o representativitat.

    Però això potser no té tanta importància: la qüestió és que abstenir-se o votar en blanc és fer fort el PPSOE, CiU. Això és un fet. Per tant, no votar no és una opció. Si això és "sortir en defensa de la democràcia formal", doncs jo m'hi apunto.

    Segona cosa: jo personalment estic convençut que ens governen els pitjors. En conseqüència em puc imaginar un partit gran sufragant moviments fantasmes com "Escons en blanc". Com que m'ho puc imaginar, com que sé alguna cosa de manipulació, intoxicació, infiltració, dono per bona la sospita. Per què? Perquè com entén la part no imbècil de la població, el vot en blanc i l'abstenció afavoreixen els partits grans. Per tant em puc imaginar partits grans fomentant l'abstenció i la recerca dogmàtica i llunàtica i assambleària de móns millors... com una vàlvula de seguretat, per desmobilitzar determinats sectors, de gent jove i il·lusa que no entendrà mai que anant contra el sistema se'l fa més fort.

    En fi, és complicat i m'embolico una mica.

    ResponSuprimeix
  4. Muchas gracias por este análisis de la actitud, o mejor dicho, inactividad, de la intelectualidad. Uno se cuestiona quienes son de verdad los intelectuales a quienes merece la pena acercarse y enriquecerse con sus reflexiones. Sin ir más lejos las tuyas me parecen enriquecedoras Joan.

    ResponSuprimeix
  5. Antoni,

    creo que no has estado en ninguna asamblea de ninguna acampada y si lo has estado, no has comprendido bien.

    EN NINGÚN MOMENTO SE HA PEDIDO QUE NO SE VOTE SINO QUE SE HICIERA DE UNA FORMA RESPONSABLE Y SOBRE TODO ACUDIR A LAS URNAS.

    En relación con el resto de tu comentario decirte que, de haber asistido a una asamblea, te hubieras dado cuenta que esos jóvenes de ilusos tiene poco, más bien son gente muy preparada y tal vez mejor informada que tú y que yo.

    Tal vez lo iluso sea creer que el actual modelo político, económico y social funciona y pueda perpetuarse.

    El 15-M no pide la abolición de la democracia sino que ésta sea más justa y participativa, un lema esencial que cualquiera que se haya informado un poco sobre ello, ya conoce.

    ResponSuprimeix
  6. Pel que jo sé a les places hi ha gent que deia que no es votes i gent que deia que es votes, no crec que cap assemblea general es pronunciés de forma oficial sobre el tema. Jo mateix vaig anar a votar, i opino que s’ha de votar, però enllaçant amb l’article de l’Antoni, quan l’esquerra que hi ha avui en dia representada als parlaments majoritàriament es mostra inoperant o incompetent per fer polítiques efectives o creïbles d’esquerres és quan és més fàcil que es produeixin movilitzacions socials massives com aquestes. El Quim Monzó és i serà un dels meus escriptors favorits, però aquell article que va fer sobre aquest moviment a mi també em va semblar una llàstima.

    ResponSuprimeix
  7. Aquí dejo un enlace de un intelectual que más que lanzarnos su opinión particular, como si eso bastara para escucharle (tal como hizo Quim Monzó), analiza la situación con las herramientas de conocimiento que tiene a su alcance.

    Y esto es lo que me puede interesar de un intelectual; el análisis de un tema a través de sus amplios conocimientos y experiencia. Lo demás es verborrea y opiniones que quieren brillar por el mero hecho de llevar una firma.

    ENLACE:
    http://www.eduardpunset.es/12838/general/es-hora-de-zanjar-la-transicion-de-una-vez-por-todas

    ResponSuprimeix

Publica un comentari

Entrades populars d'aquest blog

EL MACBA I L’ASSISTÈNCIA SANITÀRIA: PROPOSO UN ARMISTICI

REVOLUCIONARIOS DE SALÓN

Las nuevas tecnologías han promovido un nuevo comportamiento, una nueva implicación del sujeto con la sociedad, lo que quiero llamar “los revolucionarios de salón”. Me refiero a aquella creciente especie de individuos que juzga, recrimina e incluso demoniza a los otros desde el muro de Facebook, desde su twitter, desde las más variadas pantallas y dispositivos, pero que siempre lo hacen sin ningún contacto con la realidad. Lo del salón es una metáfora. En ocasiones, la gente va en el metro y divulga a través de sus cuentas sus impresiones sobre lo mal que va el mundo, pero si levantasen la vista de su pantalla de móvil podrían comprobar que a su lado viaja gente real. El salón es, digamos, el aparato.
Me aterran los revolucionarios de salón en lo político. Aquellos que demonizan a las formaciones políticas que han ocupado ayuntamientos, que acceden desde abajo al poder para transformarlo, que están cambiando las cosas o que lo intentan, pero ellos siempre encuentran fallos, grietas. Y …

Bibiana Ballbé com a símptoma. ¿La cultura de la riota?

No conec la Bibiana Ballbé. I no hi tinc res en contra. Vagin per endavant aquests aclariments. Però la prenc a ella com a símptoma d’una mena de síndrome que tal volta s’estigui apoderant en els darrers temps de l’àmbit cultural català en el seu terreny institucional: en podríem dir la cultura de la riota o, potser, la síndrome de la frivolitat. M’explico. Fa pocs dies s’acaba de confirmar que la periodista Bibiana Ballbé col·laborarà en el nou projecte de centre cultural de Santa Mònica, a Barcelona. Ara sabem que només hi col·laborarà, fa uns dies s’havia dit que havia de dirigir el centre, corre el rumor intens que ella ja ho havia anunciat als seus íntims, però que la conselleria es va fer enrere. Diuen que la seva participació en la nova trajectòria de Santa Mònica ha de consistir en “indagar en nous formats que expliquin la cultura de forma innovadora”(sic). Explicar la cultura de forma innovadora? Però és que la cultura s’ha d’explicar, jo pensava que més aviat es transmetia i…